SUPERACIÓN EN SPACEFITNESS CON NOMBRE PROPIO: MARÍA.

Esta es la historia de María, una niña de 17 años con una trayectoria de vida quizá más dura que el resto de niñas de su edad, a causa de una enfermedad llamada “Artritis reumatoide juvenil “

Debido a que María es menor de edad y porque además, así lo desea ella y su familia, no podemos hacer uso de su imagen en este artículo, pero sí tenemos su consentimiento para dar voz a su bonita historia de grandeza y superación, con el fin de que la frase ” yo sí puedo” haga eco en la vida de muchos jóvenes y no tan jóvenes.

Mi nombre es Cati. Desde hace unos meses soy la actual administradora de un gimnasio en Lorca llamado Spacefitness.

No estaba en mis planes dirigir un gimnasio, mi labor anteriormente era otra totalmente diferente, pero por circunstancias de la vida, en Agosto del 2019 me vi repentinamente en un lugar distinto a los últimos treinta años, haciendo algo diferente y con unas personas también diferentes a las que ya estaba acostumbrada a ver a diario y, las cuales ya eran parte de mi vida, _yo diría que casi como de la familia_.Otra de las cosas diferentes a las que he tenido que acostumbrarme, es a estar en contacto directo con el cliente, nunca antes lo estuve y, tras una vida entera sin haberlo hecho, esto puede abrumar muchísimo.

Space es un gimnasio de barrio, cercano y sobretodo muy personal, donde el factor humano aun no ha sido sustituido por una aplicación. Poco a poco, me he ido abriendo un hueco con los socios y, gracias a ello, he tenido la gran oportunidad de escuchar historias tan bonitas como la de María.

Un día cualquiera, en los vestuarios, escucho a alguien detrás de mí, decir con pena:

_ Vaya, qué pena que Pedro no esté estos días_ (Pedro es un compañero de equipo que se ausentó por vacaciones). Claro, me vi en la obligación de preguntarle porqué se lamentaba por su ausencia y, ahí comenzó a contarme su historia:

María pasó un día por la puerta y, pese a ser una niña bastante tímida, se lanzó a entrar al gimnasio con la sola intención de preguntar precios, clases, horarios y un poco el funcionamiento del gimnasio en general. Me cuenta, como ya desde un principio, la compañera que había en recepción, le explica muy amablemente todo lo que María le pregunta. Lo que más le asombró fue cuando le ofreció un día gratis asegurando que aunque fuera gratis, estaría acompañada desde el minuto uno en el que entrara por la puerta, siempre estarían a su entera disposición para lo que pudiera necesitar y, que la implicación y ayuda hacia el cliente sería la misma que si hubiera pagado. Eso le dio mucha confianza según me explica.

Bueno, pues María volvió y se inscribió con nosotros al día siguiente y, ahí fue donde conoció al monitor que a día de hoy es su apoyo fundamental en este gimnasio. Podía haber elegido a cualquiera porque Space tiene un equipo a día de hoy extraordinario, pero bien por el día, o por el momento, o por el destino en sí, eligió a Pedro.

María le cuenta a Pedro que nunca antes pudo hacer deporte debido a un problema de salud que tiene desde que era pequeñita. Sufre un tipo de Artritis juvenil que le impide tener una vida como al resto de las personas debido a unos dolores muy fuertes prácticamente diarios. En el colegio y más tarde en el instituto, se sintió diferente al resto de compañeros durante todos esos años, debido a que tenía que quedarse sola en clase durante la hora de Educación Física. Me cuenta, que en ocasiones sufrió lo que hoy conocemos como “Bullying”, porque los compañeros creían que se quejaba a posta para saltarse esa hora de deporte y, de alguna manera sufría un rechazo por ello, además de comentarios y acciones bastante dolorosas por el resto de los niños. Nadie se hacía una idea de que sus dolores eran tan reales y agudos, que incluso la obligaban a quedarse en casa sin salir de la cama en muchísimas ocasiones. Esto la obligó a tener que abandonar los estudios al acabar la E.S.O , ya que eran demasiados días, los que por el dolor, no acudía a clases. También me cuenta, que antes de diagnosticarle lo que definitivamente provocaba sus dolores, creían que era una alergia al frío, por lo que también cambió de residencia dos veces en lugares distintos, para comprobar el resultado de un clima a otro. Todo fue inútil y, para lo único que le sirvió fue para sentirse de nuevo incomprendida por los compañeros de los diferentes institutos.

_Pedro tenía frente a él a un chica tímida y especial, con un pasado y un presente totalmente diferente a lo que acostumbra a ver por el gimnasio, así que tenía que dar su mejor versión con María y así empezó a hacerlo desde el primer día_.

María me cuenta cómo con la ayuda incondicional de Pedro, con su apoyo, su constante ánimo a seguir, su actitud hacia ella a diario, marcándole pequeños objetivos para que los consiga con esfuerzo, entusiasmo y voluntad, ha conseguido lo que nunca antes pudo conseguir en el colegio o el instituto, porque nunca hubo una persona que de verdad creyera en ella y consiguiera despertar esa valentía que dormía dentro de su ser. Solo ha contado con el amor, apoyo y cuidado incondicional de sus padres, los cuales, ahora más que nunca, apuestan porque su hija continúe viniendo al gimnasio si eso le está haciendo tan feliz y orgullosa de su capacidad de superación.

Ahora, me cuenta con una sonrisa en la cara, que a pesar de que algunos días son muy difíciles para ella debido a esos dolores “que ya son parte de su vida” , lo que le hace continuar y sacar fuerzas, son las palabras de Pedro: ” María, el simple hecho de venir y cruzar la puerta, ya es un signo de valentía y parte de tu entreno. No te quedes en casa, ven aunque no hagas nada, pero ven”.

Está tan contenta con cada paso que da…

Me cuenta cómo para ella el hecho de correr en la cinta 10 minutos seguidos, entrar a una clase de Pilates o hacer una clase de ciclo, era algo inimaginable hace unos meses. Ahora está contenta y feliz cada vez que hace algo nuevo, ahora es una chica que se siente fuerte e imparable. María es feliz haciendo deporte y saltando esos obstáculos que durante años la postraron en una cama.

En conclusión a la historia de María: Creo que la valentía, el esfuerzo, la constancia y la fe en uno mismo, no depende de la edad o sexo de cada uno, sino de dar con la persona adecuada que abra y deje salir todos esos valores innatos en todos nosotros, esos que a veces ni siquiera sabemos que los tenemos. María tiene muchos de esos valores y ahora, a sus diecisiete años, por fortuna aun muy jovencita y con una mundo por delante, los está descubriendo y convirtiéndose en una chica fuerte y con gran actitud hacia la vida.

“GRACIAS POR ELEGIRNOS Y DARNOS UN GRAN EJEMPLO MARÍA”.

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