“Porqué me das la enhorabuena si no he ganado nada…?”

 

“Sentí una enorme pena por ella, al recibir esa pobre respuesta tras mi enhorabuena”.

6 de Octubre de 2018,  “Mi primera Maratón”.

Esta Maratón es distinta a las maratones de asfalto, “LOS 90K DE CARAVACA”  se compone de dos pruebas:  Recorrido Ultra de 90 kms, que parten desde el centro de la Ciudad de  Murcia hasta Caravaca y,  el recorrido Maratón de 42 kms, que parten desde la Ciudad de Mula hasta Caravaca también. Los corredores de 90k, comenzaron su recorrido a las 6:00 a.m, mientras que los de la Maratón, empezamos a las 10:00 a.m, encontrándonos y finalizando ambas pruebas en la Ciudad de “Caravaca de la Cruz” .

Había oído un comentario del cantante y actor “Will Smith”; en él decía que en la vida había dos cosas importantes que el ser humado debería de llevar a la práctica: Correr y leer.

“Cuando corres, llevas a un ser pegado a tu oreja que te habla constantemente, sin que nadie más que tú, escuche permanentemente. Ese ser es tu consciencia, que te anima a no decaer; te dice cuánto vales, que todo el mundo puede hacerlo, pero no todo el mundo se atreve y, eso te hace sentir valiente por un día. Te recuerda que no debes tirar la toalla porque hay mucha gente que apuesta por tí; que no puedes decepcionarles ni tampoco puedes decepcionarte a tí mismo. Eso es lo bueno de correr, lo bueno de leer es, que desde siglos atrás, alguien escribió un libro en el que lo que no sepas, lo encontrarás escrito ahí. Siempre habrá un libro que te diga el porqué, el dónde, el cuándo, el cómo de algo. Así que no te preocupes por no saberlo todo, porque cuando tengas una pregunta, siempre estará la respuesta en algún libro”.

 

Ayer tuve la ocasión de escuchar durante varias horas a esa voz.  Me hablaba de mi familia, de mi pareja, de mis hijas, de mis amigas, del trabajo…, Tuvimos tiempo de hablar de todo un poco, bueno, más bien hablaba ella, yo escuchaba entre “bufidos” propios del cansancio, la sed incesante y el calor. Hacía muchísimo calor, era casi insoportable. Olvidé la crema solar; el sol se me estaba pegando al cuerpo de manera que casi sentía como me abrasaba, ya no había solución, solo y únicamente, seguir con mi compañera la “vocecilla animadora” y, resignarme a la torpeza de no echarme crema solar antes de salir.

Los primeros 20kms fueron relativamente fáciles, aunque el trayecto era con cierta pendiente hasta llegar a la Ciudad de Bullas. A partir de ahí, el terreno se hizo más llano, pero el cansancio ya empezaba a hacer su aparición. Lo más emocionante fue ver acercarse a Juan Carlos a mitad de recorrido con la bici, fue una bocanada de aire para mí. Juan Carlos (el hombre que, paradoja de la vida, elegí para que me acompañara en el camino de mi vida) él,  me acompañaría la otra mitad del recorrido, dándome ánimo. Ya eran dos voces, la suya y la mía, éramos tres en ese trayecto y, eso era una gran motivación para mí.

A partir del km 30, empezaron a aparecer signos de calambres, (gracias al suministro de sales, geles y todo tipo de suplementos que agencié días antes, esos calambres no hicieron su aparición de la forma que yo más temía, dejándome las piernas totalmente paralizadas, solo se asomaban un poquito, pero no pasaron de ahí, de un cierto tensor en las fibras, como si fuesen a partirse de un momento a otro). El caso es que cuando parecía que me iba a dar un calambre, me detenía y estiraba un poco, a veces caminaba unos cuantos metros y, entonces a pesar de dolerme mucho las piernas, volvía a trotar, volvía a decirle a mi vocecita que me hablara y, entre ella y los constantes ánimos de Juan Carlos: “vamos valiente, estoy orgulloso de tí, verás cuando llegues cómo te vas a sentir cuando veas lo que has hecho, podías hacer cosas más fáciles y sin embargo mírate, haciendo una maratón ¿ te das cuenta de lo valiente que eres?” , la situación de agobio se suavizaba un poquito, me emocionaban esas palabras tanto que, avanzaba con un relativo alivio unos cuantos kilómetros más.

Cuando solo me quedaban 7 míseros kilómetros, en el penúltimo avituallamiento, llevaba signos importantes de deshidratación, los tirones eran ya bastante dolorosos, sentía que esos últimos kilómetros se multiplicaban por dos y, que la meta se alejaba en lugar de acercarse. Ya era dolor, ya era mucha sed, ya era cansancio. Notaba cómo mis ojos querían cerrarse y echarme a dormir, solo pensaba en dormir, en llegar a casa y tumbarme, ya me daba igual todo, no quería volver a hablar de correr, no quería más carreras, quería acabar para siempre con todo esto.

 

 

Tras horas de millones de pensamientos, de sensaciones y emociones, por fin estaba llegando, ya escuchaba la gente a lo lejos, el sonido de la meta y, conforme iba avanzando, ya la gente te aplaudía y te advertía que solo quedaban unos metros. Inmediatamente después, las banderas, la alfombra verde que abría camino a la meta, la gente aplaudiendo, la música, el arco de meta… HE LLEGADO DIOS MÍO, HE LLEGADO…!

 

Cuando salía de las duchas, una chica entraba. Conversación:

Yo: Hola, ¿Qué tal la carrera, has hecho los 90 o los 42?

Ella: Los 42, pero nada, he quedado la quinta.

Yo: ¿Has podido ver las listas con las posiciones?

Ella: No, le he preguntado al chico que hay en meta registrando a los que van llegando. He tardado 5:45 y tu?

Yo: pues 5:20

Ella: Pues deberías ir e informarte, quizá hayas hecho podium, somos de la misma categoría, quizá hayas quedado tercera, yo de ti iba a comprobarlo ya.

Yo: Ah pues sí, iré a comprobarlo. Bueno, pues enhorabuena eh…?

Ella: Enhorabuena de qué? si no he ganado nada…

Salí de allí con sensación de pena por esa mujer, había hecho mis mismos 42 kilómetros, seguramente había sentido dolores parecidos a los míos, habría pasado la misma sensación de calor angustioso, de agobios, de calambres… ¿y se sentía perdedora tras esa experiencia?. ¿Cómo es posible?, yo me sentía ganadora, había dado todo de mí, había hecho algo que con veinte años menos ni se me hubiera pasado por la cabeza, ¿qué más daba el Podium cuando has conseguido tu objetivo, cuando tu esfuerzo ha sido superior a cualquier expectativa?. Lo siento por ella, de verdad, sobretodo por ser mujer, es triste que una mujer se sienta perdedora solo por no llevarse un premio material, cuando el verdadero premio es el orgullo de haber tenido el valor de hacer una maratón.

Mujer, amiga, no olvides nunca lo valiente y ganadora que eres solo por enfrentarte a objetivos que te dan miedo, cada vez que te enfrentes al miedo, ya serás una ganadora.

Nos vemos en la siguiente.

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4 comentarios sobre ““Porqué me das la enhorabuena si no he ganado nada…?”

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